Annia Alonso
Artista visual cubana

Annia Alonso, una apuesta por la ingenuidad de la imagen
(Presentación de la exposición por Rafael Acosta)

El texto de David Mateo me releva de entrar en precisiones que comparto con el crítico. Me referiré, en cambio, a las evoluciones de una imaginería que va asimilando, por aproximación, nuevos enfoques, miradas y gamas de colores más acordes con las ideas y estrategias de la autora.

Esta muestra es mucho más madura que la presentada en Toronto en el 2004. Aquí la sedimentación del color, el minimalismo de la imagen y la propia línea de esta, definen en los cuadros una factura superior.

Proveniente de la formación de diferentes cursos de nivel elemental, medio y superior, y con enseñanzas directas de otros artistas de reconocimiento, la obra pictórica de Annia Alonso va encausándose hacia nuevos perfiles.

Artista con ganas y bríos por encontrar su espacio en el panorama del arte cubano contemporáneo, sabe que mirar y pintar hasta el cansancio, volver a mirar y a mirar, y seguir entrenando esa mirada, es el único camino posible para cristalizar su vocación.

Esta muestra está lista para el diálogo con la crítica y los diferentes públicos. Eso pienso sinceramente.

En horabuena Annia.

Rafael Acosta de Arriba
Presidente. Consejo Nacional de las Artes Plásticas.
La Habana, enero de 2005


La imagen suficiente
(crítica del curador David Mateo)

Si nos atenemos al precepto –ya inobjetable al paso del tiempo- de que el dominio del dibujo, en cualquiera de sus variantes expresivas, resulta ser un factor determinante en la consumación de la imaginería y el estilo, entonces podríamos asegurar que Annia Alonso ha alcanzado un punto de madurez en su carrera artística.

Aunque los indicios de ese progreso venían evidenciándose en su obra desde hace unos cuatro o cinco años, el momento preciso de su confirmación se ha develado a partir de su última muestra en Toronto, en la que compartió espacios con Agustín Bejarano, destacado grabador y pintor cubano, que complementa, en mi criterio, un ciclo de confrontaciones y entrelazamientos trascendentales en la obra de Annia, y que tuvo su contrapartida también en las creaciones conjuntas que realizara con el pintor naif cienfueguero Wayacón, entre los años 2001 y 2003.

Como resultado de la experiencia expositiva en Canadá, Annia encontró el pretexto para una serie que la devuelve renovada al ámbito artístico de la capital, y que lleva por título: Muchachas con perros. Se trata de un recreo metafórico sobre la relación –aparentemente frívola, glamorosa– entre las mujeres de sociedades ultra-desarrolladas y sus fieles mascotas, el cual no sólo alude un tipo de dependencia afectiva incontrolable, sino también el profundo estado de soledad y desamparo en las que muchas de ellas se encuentran sumidas. Pero lo más significativo en realidad es que, en la concepción y materialización del nuevo conjunto, la creadora alcanza el grado de fusión de aquellos elementos que había ido consolidando en su obra de forma paralela mediante el ejercicio del dibujo y la pintura.

Hace apenas unos meses, llamaba la atención sobre la manera con que sus últimos trabajos estaban logrando la refuncionalización, el perfeccionamiento de recursos técnicos que constituirían acicates en su producción artística, como era el caso de la espontaneidad o el automatismo de los bosquejos, la relación figura–espacio, y la experimentación con los distintos niveles de valor y tono dentro de las composiciones. Sin embargo, confieso que en el segundo intercambio con la artista, me ha sorprendido sobremanera el empuje, la celeridad, con que ella ha ido induciendo dicho proceso hasta llegar a acometer la mayoría de sus propósitos.

En el grupo de piezas incluidas en Muchachas con perros, resalta en primera instancia, una figuración afianzada, de rasgos inusuales, que ha superado el estigma de los epígonos y que la distingue dentro del panorama iconográfico actual; una imagen de trazos sueltos, instintivos, seguros, que a pesar de estar fundada en la supresión de lo superfluo, en la síntesis expresionista, sortea con bastante naturalidad las impresiones idílicas de sobredimensión, hipérbole.

De nuevo las fisonomías aparecen insertadas en ambientes casi bucólicos, como consecuencia de la profunda voluntad ecologista que ha caracterizado siempre a la creadora, y aún cuando no eluden el sosiego, la placidez de escenas anteriores, sí parecen hacer de estas sensaciones una experiencia algo más frágil, quebrantable, lo que enriquece en gran medida las posibilidades interpretativas de los cuadros. Incluso, hay algunas figuraciones que son capaces de impregnar de una intencionalidad sentimental o patética el contexto natural en el que se insertan, con tan solo simular mediante su esbozo una contorsión, una sinuosidad, un alargamiento (No.1) y (No. 2).

Otro aspecto que me parece prominente en el quehacer reciente de Annia es la manera con que conjuga los distintos componentes simbólicos que reúnen sus obras, la forma con que define la integridad de sus planos, sin que se pierda el balance, la armonía. Unas veces lo hace acudiendo a un efecto de superposiciones, en el que juega un papel determinante su hábil manejo de los ángulos, las proporciones o escalas, como en la obra No. 3, en donde el detalle de la mano contribuye a establecer una dirección perceptiva, un foco de atención, pero también le aporta al ambiente una dosis de complicidad, al crear la sensación de que comparte la misma perspectiva del público. Otras veces ensaya una suerte de sutiles entramados, transparencias con los que se llegan a compactar la estructura y los distintos niveles de percepción que ella sugiere, como es el caso de la pieza No.4.

La incursión en diferentes gradaciones de color termina también por optimizar el sentido de condensación de las piezas. Si antes sus escenas priorizaban la estridencia de los amarillos, verdes, rojos y azules, para sugerir una fluctuación de la intención dramática, ahora esa finalidad se percibe sin embargo con una dosis mucho más racional, atemperada, de los ocres, azules y verdes, mientras que el espíritu de sus atmósferas comienza a reflejar por extensión una mesura, una ecuanimidad, que favorece en gran medida el despliegue de las ideas, la efectividad expansiva de los pensamientos que la inquietan.

Todos estos avances derivan directamente del perfeccionamiento de un método de creación peculiar, que la artista ha venido llevando a la práctica desde hace algún tiempo, y que consiste –grosso modo- en delinear una imagen primaria sobre un soporte de cristal entintando, la cual luego es trasladada a la cartulina mediante un proceso de impresión. El resultado de ese proceso, o sea, la composición y sus efectos colaterales espontáneos sobre el papel, vuelve a ser intervenido en un segundo momento por la artista con otras tintas y grafito, hasta lograr así la imagen definitiva. Una fórmula en la que no cesa nunca la improvisación.

Es cierto que, si tan importante es la experimentación de las variables en cualquier sistema creativo que pretendamos aplicar, más notorio aún es estar preparados para intuir los resultados a los que ella nos conduce. Por eso pienso que el período que transita en la actualidad Annia Alonso será decidido en el derrotero que adopte su quehacer artístico, en tanto ha encontrado en él una pauta, un arquetipo visual del que comienza a ser conciente, y en el que deberá apoyarse en lo adelante para extender hacia otras técnicas y géneros sus potencialidades artísticas.

David Mateo, Curador.

Mujer  entre dos perros con manos levantadas y rodeada de troncos  de árboles

Muchachas con perros I

2004: Técnica mixta, cartulina, 65x50cm

Mujer  negra  triste con perro negro delante echado y troncos de árboles mutilados

Muchachas con perros II

2004: Técnica mixta, cartulina, 65x50cm

Muchacha paseando a su perrito  y se aprecia la mano de ella que sostiene el arreo para pasearlo y rodeados de buena vegetación

Muchachas con perros III

2004: Técnica mixta, cartulina, 56x76cm

Mujer rodeada de naturaleza exuberante con frutos y hojas  y perritos

Muchachas con perros IV

2004: Técnica mixta, cartulina, 76x56cm

Rostro de mujer buscando a su perrito y hay unas montañas delante

Muchachas con perros V

2004: Técnica mixta, cartulina, 56x76cm

Mujer con dos perritos sobre sus hombros y está llamando a otros y también hay frutos a su alrededor

Muchachas con perros VI

2004: Técnica mixta, cartulina, 76x56cm

Mujer madura con vestido azul y guante que tiene su perrito sobre el hombro

Muchachas con perros VII

2004: Técnica mixta, cartulina, 76x56cm

Mujer sentada con perros angeles a su lado

Muchachas con perros VIII

2004: Técnica mixta, cartulina, 76x56cm

Rostro de mujer con lámpara de fondo  y sobre sus hombros se encuentra el perrito y el rabito describe una especie de collar

Muchachas con perros IX

2004: Técnica mixta, cartulina, 56x76cm

Pieza de color azul con un rostro de mujer y tambien hay un perro y una lámpara detrás

Muchachas con perros X

2004: Técnica mixta, cartulina, 56x76cm

Tres mujeres cubiertas con hojas de árboles y cada una tiene un perro en sus manos

Muchachas con perros XI

2004: Técnica mixta, cartulina, 50x65cm

Mujer  desnuda descansando sobre unos troncos y hay frutos en las ramas de color rojos

Muchachas con perros XII

2004: Técnica mixta, cartulina, 50x65cm

Mujer tirada sobre las hojas secas y con su perro entre sus manos

Muchachas con perros XIII

2004: Técnica mixta, lienzo, 50x65cm

Mujer y hombre cada uno con su perro con un árbol que divide el paisaje de cada cual

Muchachas con perros XIV

2004: Técnica mixta, cartulina, 56x76cm

Tres mujeres muy exóticas  con su pelo  largo con una coleta y cada una tiene su perro

Muchachas con perros XV

2004: Técnica mixta, cartulina, 56x76cm